El lenguaje del Universo es el Sentimiento

El día de hoy estuve paseando con un amigo y su perro. Y mientras lo acompañaba a casa, su perro hizo pupú 💩, lo recogió con la bolsita y seguimos caminando de regreso.

Mientras caminamos, hubo un momento en el que estuvimos en silencio…  empece a observar la calle, a las personas, los árboles, el aire, un puesto de yuquitas con un tacho de basura…

Noté como seguíamos caminando directamente hacía ese carrito de yuquitas.

Por un instante sentí que estábamos yendo a botar la bolsa de pupú a ese tacho de basura… lo cual no parecía algo que debíamos hacer.

Es decir, no vamos a dejar una bolsa de pupú en un puesto de comida ¿?

En ese instante, ambos nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo y nos detuvimos, algo desconcertados, y nos dirigimos a otro lado para seguir caminando…

Me puse a reflexionar en la situación y le pregunté a mi amigo si había tenido la misma secuencia de pensamientos y me confirmó que sí, de hecho todo lo que les describí fue como lo experimentamos de manera “racional”, pero, durante la experiencia en si, los segundos que nos acercábamos al carrito y nos dimos cuenta que no era algo que debíamos hacer, todo solo fluyo. No compartimos ni una palabra, ni un gesto, ni una mirada… aún así, por unos segundos ambos sentimos lo mismo.

¿Y eso qué significado tiene?

Pues me llevo a experimentar “algo” que no requirió de palabras para comunicarse, fue un momento de consciencia pura, el del sentimiento. 

Y es que la idea de que “el lenguaje del universo es el sentimiento” es una perspectiva filosófica que sugiere que nuestras emociones y la energía vibracional que proyectamos son el medio a través del cual nos conectamos y manifestamos en el cosmos, superando la necesidad de palabras para expresar y ser comprendidos.

Con ese concepto en mente recordé muchas ocasiones en mi vida en la que he experimentado ese “algo”, esa forma de comunicar sin palabras…

Eso me llevo a otra idea… y es que cuándo hablo con Dios, el Universo, el Todo o como lo conozcas, siempre trato (en mi mente) de poner en palabras lo que siento, trato de explicarle a Dios con lujo de detalles lo que siento para que me entienda… pero Dios no requiere de palabras para poder entendernos, Dios siente todo y al sentir nos entiende.

Supongo que al silenciar la voz de mi mente, puedo aprovechar mejor lo recursos energéticos de mi organismo para sentir mi cuerpo, sin buscar palabras que expliquen lo que siento… solo sentir, sin juzgar con el ego, y quién sabe… si lo práctico lo suficiente… ¿Podría sentir a Dios?

Les dejo aquí esta información y seguiré practicando en el silencio.

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